Los comienzos del Ultimate Frisbee en la Argentina se remontan al año 1997 cuando Demian Hodari, un estadounidense viviendo en Buenos Aires, quiso seguir practicando el deporte que tanto lo apasionaba en el país. Así fue que Demian y algunos de sus amigos conocedores del Ultimate se reunieron un domingo en el Aspen Suites Apart-Hotel para charlar al respecto. Ese mismo día, luego de ponerse de acuerdo, salieron a buscar un lugar en los bosques de Palermo para jugar. La cita era entonces todos los domingos; un par de horas de Ultimate, y un par de tragos después.
Habiéndose establecido un día de Ultimate fijo, nuevos jugadores pudieron acercarse a practicar el deporte. Al principio la difusión se daba entre los mismos extranjeros, de boca en boca. El próximo paso fue la publicación del lugar y horario de encuentro en la web, y así fue que empezaron a llegar más jugadores internacionales, que aprovechaban su paso por Buenos Aires para pasar un buen rato en las canchas de los bosques de Palermo.
En los primeros meses la cantidad de jugadores no superaba los ocho, pero después de seis meses el grupo ya alcanzaba los 20. No fue fácil lograr que los futbolistas respetaran los conos que delimitaban la cancha de Ultimate, pero con el hábito y la constancia obtuvieron el respeto que necesitaban. La cancha tampoco era la ideal: los días de lluvia la cancha se sumergía en más de 20 centímetros de agua, pero claro está que esto no desanimaba a los amantes del Ultimate. El juego era competitivo pero social: se trataba de pasar un buen rato con un grupo de amigos.
Entre los pioneros del Ultimate en Argentina se encuentran: Demian Hodari, Andrea Yaryura, Terry Perrone, Matthew “Matt” Schechter, Paola Messina, Josh Weinrobe, Lisa Flores, Roberto Matarazzo, John Culleton, Scott, Ezequiel (primo de Demian), Fabian, Ken Wolf, Joel Sanders. La mayoría de ellos eran extranjeros que se encontraban trabajando en Argentina, por lo que las estadías nunca eran muy prolongadas y había un constante recambio de los integrantes del grupo que impedía un crecimiento fuerte del deporte.
Así fue que Demian, luego de haber dejado la primer semilla del Ultimate, volvió a los Estados Unidos. Su sucesor en el crecimiento del Ultimate de nuestro país fue Scott, quién estaba particularmente interesado en sumar jugadores locales para que fuesen ellos quienes continuaran desarrollando el deporte. Fue bajo estas circunstancias que en una de las tantas fiestas de las que participaba la “Comunidad” del Ultimate, Scott conoció a Daniel Prieto.
Luego de varias invitaciones para que conociera el deporte, Dani rompió su escepticismo y fue a ver de qué se trataba este deporte novedoso. Esa primera vez le alcanzó para que el deporte lo atrajera, y en menos de un mes ya había sumado a otro jugador argentino, un amigo de la infancia de Comodoro Rivadavia, Martín Muck, o Hammer-Time para los entendidos.
A fines de 1999, Scott parte de Argentina, pero no sin antes organizar una reunión de despedida, en donde deja un frisbee oficial de Discraft©, con la leyenda “La Buena Onda”. Esta frase simbolizaba para Scott la suma de los momentos vividos con la Comunidad de Ultimate aquí en Argentina.
Luego de que Scott dejara el país, Dani tuvo un accidente en moto que lo alejo de las canchas un tiempo. Por otro lado, las épocas de crisis económica y social que vivía Argentina se tradujeron en menos jugadores extranjeros. Fue en ese momento cuando Scott, se comunicó con Dani, todavía en rehabilitación, para instarlo a asumir el rol protagónico que el Ultimate argentino necesitaba.
Desde su perspectiva el equipo debía pertenecer a Argentina y a los jugadores argentinos; y era allí donde Dani se volvía una pieza clave. Esta confianza que Scott depositó en Dani le brindó la energía necesaria para que luego, junto a su compañero Martín, pudieran convertirse en los primeros abanderados del Ultimate Argentino.
