El Espíritu de Juego es la regla más importante en los deportes con Disco Volador.
Consiste en depositar la responsabilidad del juego limpio en los mismos jugadores, prescindiendo de árbitros o jueces. El juego competitivo e intenso es alentado, pero nunca a expensas del respeto entre jugadores o las reglas acordadas del juego, y por sobre todo, sin sacrificar el más fundamental placer de jugar. Proteger estos principios ayuda a dejar malas actitudes fuera de la cancha. Entonces, la responsabilidad de mantener el Espíritu cae sobre los hombros de todos y cada uno de los jugadores, así sea dentro o fuera de la cancha.
En el caso del Ultimate, es un deporte de no contacto y auto-arbitrado. La premisa para poder aplicar las reglas es que ningún jugador incumplirá las reglas intencionalmente, por lo cual no hay penalidades severas a las infracciones, en cambio sí un método para resetear la jugada de manera que se simule lo que probablemente habría ocurrido si no hubiese existido infracción.
Habitualmente el espíritu de juego es evaluado y premiado. Para dar puntajes, al término de un partido los equipos llenan una planilla para evaluar a su oponente. En ligas y torneos, el premio al Espíritu de juego suele ser el más importante y festejado.
Los no jugadores y espectadores también tienen una responsabilidad con el Espíritu. Pueden ser consultados por los jugadores en cuanto a llamadas por fuera de límites de la cancha, a lo que deben responder honesta e imparcialmente. También a la hora de alentar a jugadores y equipos, evitando los comentarios desalentadores o degradantes hacia el oponente.
En general, las buenas expresiones de Espíritu son registradas, reconocidas y recordadas por mucho tiempo. Los más veteranos guardan en su memoria, principalmente, los encuentros con oponentes donde estos tuvieron expresiones honorables de buen Espíritu, y pueden describir la situación a la perfección por la impresión que les ha dejado.
Más sobre el Espíritu de Juego...
1. La regla de oro. Tratar a los demás como te gustaria que te traten a vos.
Partidos de buen Espíritu surgen del respeto mutuo entre los oponentes. Asumí la mejor intención de tu oponente, dale el beneficio de la duda, dado que te gustaría la misma actitud para con vos. Si sos agresivo e irrespetuoso, no asumas que el otro también lo es. Quizás hay que pensar esta regla como, "trata a tus oponentes como vos quisieras que ellos traten a tu madre".
2. Control. el Espíritu de Juego requiere mucho esfuerzo.
El Espíritu no es una regla abstracta que todos asumen y, de repente, los partidos pasan tranquilamente como si nada. En partidos peleados se hacen llamadas dudosas. Faltas fuertes ocurren. El Espíritu es como te manejas vos bajo presión: como te contenes emocionalmente, domas el temperamento y cuidas tus palabras. Si inicias o contribuis con actitudes anti-Espíritu, el concepto se hace añicos rapidamente. Si actuas tratando de componer, o al menos no exacerbar la situación, el juego se vuelve saludable nuevamente.
3. Alentar y burlarse son dos cosas distintas.
El Ultimate tiene una larga tradicion de canticos alentadores de buena naturaleza, generalmente de espectadores no jugadores. Los cánticos pueden ser divertidos, pero las burlas están mal y son contrarias al Espíritu. Comentarios incriminadores ante una falta o llamada del oponente no son saludables, no ayudan a la resolución de la situación e incluso pueden empeorarla. A la larga crean un ambiente de juego viciado y desagradable.
4. El Espíritu es compatible con la alta competición.
Es una falacia argumentar que el título en juego es tan importante que algunos aspectos del Espíritu pueden ser dejados de lado. El tiempo y excelentes equipos y jugadores han demostrado que se puede poner en la cancha el mas aguerrido atletismo y competitividad sin sacrificar el juego justo y el respeto por el oponente.
5. No perjudicar como has sido perjudicado.
No hay ley del Talion, "Ojo por ojo". Si te hicieron mal, no tenés ningún derecho a vengarte. En el caso extremo de que hayas sido severamente maltratado, podés llevar el conflicto a los capitanes, director del torneo, o presentar una queja ante la Asociación. Si te vengás, la queja puede ser presentada en contra tuyo. Recordemos el punto 1: Trata a los demás como te gustaría ser tratado. En definitiva, vos sos responsable por tus acciones.
6. Respira.
Después de una falta fuerte, o jugada dudosa, dá un paso para atrás, calmate y respira profundo. En el calor de la competición las emociones están a flor de piel. Al darte a vos mismo un poco de espacio y tiempo podrás ver la situación con mas clama y una mejor perspectiva, y podrás analizar los hechos concretos de la disputa. Tu calma va a inducir calma en tu oponente. Con la disputa solucionada se puede volver al juego.
7. Cuando haces lo correcto, la gente se da cuenta.
Cuando das la otra mejilla, vos sabés que has hecho lo correcto. Quizás no escuches alagos, quizás no haya una ovasión y aplausos para vos, pero la gente se da cuenta. Eventualmente, el respeto que te has ganado lo habrás ganado también para el deporte.
8. Se generoso con los elogios.
Felicita a un oponente por una buena jugada. Dile a un compañero que reconoces su valor al declararse a si mismo fuera de la cancha. Mira a los jugadores a los ojos y felicitalos con un buen apretón de manos al terminar un partido. Estos pequeños actos ayudan mucho al Espíritu, una gran recompensa por muy poco esfuerzo.
9. Las impresiones perduran.
No solo la idea de que lo que hagas será recordado ayuda a mejorar actitudes, también puede ser fuente de inspiración. Grandes amistades se forjan a partir de conocerse con respeto. Un buen primer encuentro con un joven jugador impresionable puede tener un importante impacto positivo a largo plazo.
10. Divertite.
Sinónimo de todo lo dicho anteriormente, los partidos son mas divertidos sin la antipatía.
Juega duro. Juega justo. Diviertete.

1. Espíritu de Juego
1.1. El Ultimate es un deporte de no-contacto y auto-arbitrado. Todos los jugadores son responsables de administrar y adherirse a las reglas. El Ultimate descansa sobre el Espíritu de Juego que pone la responsabilidad del juego limpio y justo sobre cada jugador.
1.2. Se cree que ningún jugador incumplirá las reglas intencionalmente; por lo cual no hay penalidades severas a las infracciones, en cambio si un método para resumir la jugada de manera que se simule lo que probablemente habría ocurrido si no hubiese existido infracción.
1.3. Los jugadores deben ser conscientes del hecho que están actuando como mediadores en todo arbitraje entre equipos. En tales situaciones, los jugadores deben:
1.3.1. Saber las reglas;
1.3.2. Ser justos a conciencia y objetivos;
1.3.3. Ser honestos;
1.3.4. Explicar sus puntos de vista de forma clara y concisa;
1.3.5. Permitir a los oponentes una oportunidad razonable para hablar;
1.3.6. Resolver las discusiones lo más pronto posible; y
1.3.7. Usar lenguaje respetuoso.
1.4. Se fomenta la competencia de alto nivel, pero esto nunca debe sacrificar el respeto mutuo entre los jugadores, la adherencia a las reglas del juego acá acordadas, o el simple hecho de disfrutar del mismo.
1.5. Las siguientes acciones son ejemplo de buen espíritu:
1.5.1. Informar a un compañero de equipo que ha realizado un llamado errado o innecesario, u ocasionado una falta o violación.
1.5.2. Retractarse de un llamado cuando usted crea que este no fue necesario.
1.5.3 Felicitando a un oponente por una buena jugada o por buen espíritu.
1.5.4. Presentándose a su oponente; y
1.5.5. Reaccionando calmadamente ante desacuerdos o provocaciones.
1.6. Las siguientes acciones son violaciones claras del Espíritu de Juego y deben ser evitadas por todos los participantes:
1.6.1. Jugadas peligrosas y conducta agresiva;
1.6.2. Faltas intencionales u otras intenciones por violar las reglas;
1.6.3. Provocando o intimidando a los oponentes;
1.6.4. Celebrando de forma irrespetuosa después de una anotación;
1.6.5. Realizando llamados en retaliación a un llamado o del oponente; y
1.6.5. Pedir un pase al oponente.
1.7. Los equipos son guardianes del Espíritu de Juego, y deben:
1.7.1. Tomar la responsabilidad de enseñar a sus jugadores las reglas y el buen espíritu de juego;
1.7.2. Disciplinar a los jugadores que demuestren poco espíritu de juego; y
1.7.3. Dar retroalimentación constructiva a otros equipos sobre cómo mejorar su adherencia al Espíritu de Juego.
1.8. En caso que un jugador novato cometa una infracción por desconocimiento de las reglas, los jugadores más experimentados están en la obligación de explicarle la infracción.
1.9. Un jugador experimentado, que ofrezca consejos sobre las reglas y guíe el arbitraje en el campo, podrá supervisar juegos que involucren principiantes y jugadores jóvenes.
1.10. Las reglas deben ser interpretadas por los jugadores directamente involucrados en la jugada, o por los jugadores que tengan la mejor perspectiva de la misma. Aquellos no-jugadores, a excepción del capitán, deben abstenerse de involucrarse. Sin embargo para llamadas relativas a los "fuera de límites" (out-of-bounds) y "disco caído" (down), los jugadores pueden buscar el punto de vista de los no-jugadores con el fin de ayudarles a hacer la llamada apropiada.
1.11. Si los jugadores no llegan a un acuerdo sobre lo ocurrido en la jugada, el disco deberá regresar al ultimo lanzador no-discutido.
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